Insurgencia juvenil y matriz adultocéntrica

17 07 2009

Jorge Daniel Vásquez

 

Donde se están acabando los valores no es entre los jóvenes,

ellos están haciendo visible lo que desde hace tiempo

se ha venido pudriendo en la familia, en la escuela, en la política.

De tal manera que identificar a la juventud con la ausencia de valores

es otro gesto más de hipocresía de esta sociedad.

Jesús Martín Barbero[1]

 

Son múltiples las miradas que se han hecho acerca de las diferentes prácticas juveniles o formas de ser jóvenes. Desde el esquema de reconocer en los grupos de jóvenes en los cuales se construye identidad y sentido. Encontramos desde aquellas que basadas en varias características llega a denominarlos como “tribus urbanas” a la vez que se los enmarca como parte de un fenómeno contemporáneo en el cual los lazos emocionales son los que tejen la comunidad, hasta las miradas más plurales que buscan reconocer en las nuevas formas de agregación que los jóvenes construyen diferentes maneras de nombrar las identidades, construir narrativas, hacer producciones simbólicas, generar encuentros inter-subjetivos, renovar prácticas políticas (o una “politicidad” juvenil), re-significar las utopías entre otras más.

                Desde el aporte de algunas reflexiones desde los estudios culturales acerca de los jóvenes[2] ha sido ampliamente criticada la mirada “adultocéntrica” desde la cual el joven era considerado como un sujeto en transición, en permanente estado de irealización e inmadurez, con lo cual quedaba plenamente deslegitimado en los escenarios de construcción de la sociedad. La postergación de la realización del sujeto juvenil desde el discurso de que “son el futuro de Patria” desencadena la condición de excluido de la historia. Es decir, sujetos que no pueden constituirse como “sujetos históricos” puesto que en el marco del proyecto civilizatorio (epistemológico) la historia ha estado protagonizada por el sujeto que no sólo es varón-blanco-burgués-occidental-heterosexual sino que además de eso es adulto.

                Por lo tanto, queremos decir que el proyecto occidental que está basado en la razón (y más allá en la racionalidad científico-técnica) ha operado de acuerdo a la generación de un centro de poder que ha mirado a los jóvenes como el “otro” o como el bárbaro en la medida que ha atribuido a los jóvenes unos determinados rasgos esenciales que lo desplazan hacia la periferia. Leer el resto de esta entrada »





¿Cuál es la máquina teórica para hablar de jóvenes?

8 07 2008

 

 

Jorge Daniel Vásquez

 

El alma y el cuerpo son una sola

y misma cosa. Pero nadie, hasta ahora,

ha determinado lo que puede el cuerpo.

B. Spinoza

 

 

    Las formas de narrar o de construir los relatos acerca de los jóvenes han construido un discurso que ha pretendido ser ilustrativo en medida que conlleva una determinada comprensión de estos sujetos desde el significado impuesto por un saber autolegitimado. Sin embargo los tiempos actuales demandan una nueva forma de producir el discurso sobre los jóvenes que, sobre todo, no desconozca a estos sujetos como co-autores del relato. En este sentido estamos hablando no de una producción estática sino de la creación de textos asignificantes que tengan como principal interés descubrir cuál es la función que el texto tiene para el lector que acude a leer, combinando de tal modo la manera cómo se produce la reflexión acerca de los jóvenes con el agenciamiento maquínico que suscitan. Leer el resto de esta entrada »